• Nuestros dos Estudios cuentan con una sala de clases, sala de espera, camarines y lugares de esparcimiento para nuestras alumnas. ¡Queremos que se sientan como en su casa!

  • Nuestro Estudio

    Nuestro Estudio de Ballet nace ante el sueño de crear un espacio dedicado a la enseñanza de la danza clásica a personas de todas las edades y niveles de conocimiento sin pensar en los límites.

    Bonnie Corvalán Estudio tiene sus orígenes en la linda ciudad de San Fernando, donde en el año 2006, la Directora formó sus primeros cursos de ballet clásico. El Estudió creció sostenidamente, incorporando a nuevas alumnas y consolidando su misión de ayudar a cada bailarina a descubrir su relación con la danza. Hoy en día el Estudio de San Fernando es un lugar que alberga otras disciplinas artísticas, y se ha transformado en un lugar de encuentro para todas las niñas y jóvenes que buscan un espacio creativo.

    En el año 2013 y luego de 7 años exclusivamente en San Fernando, el Estudio abre sus puertas en Santiago. Así se empieza a conformar una nueva familia en la capital del país, la cual poco a poco ha ido creciendo, para hoy ser la casa de más de 90 alumnas que van desde los 3 años en adelante. El 2015 nos asentamos en la comuna de Vitacura, en una casa que hoy es un hogar que recibe diariamente a bailarinas que tienen distintos sueños y una pasión en común: el ballet clásico.

    Desde la apertura del segundo Estudio, se han realizado funciones conjuntas que nos han llenado el corazón de alegría y orgullo. Hemos presentado “Sílfides”, “Alicia en el país de las maravillas”, “El lago en el bosque encantado”, entre otras. Y cada una ha sido especial a su manera. Esperamos seguir realizando momentos mágicos muchos años junto a ustedes.

    Queremos que nuestros Estudio sea un lugar donde encontrar todo lo relacionado al mundo de la danza clásica. Queremos encantarlos con videos, sorprenderlos con libros sobre el tema, darles información de espectáculos e incluso ofrecerles lindos trajes y atuendos de ballet. Contamos con las instalaciones adecuadas para lograr un correcto aprendizaje de la disciplina, y también para crear un ambiente de familia y cariño.

    Les decimos a todas que nadie sabe hasta dónde puede llegar hasta que lo intenta y para eso estamos nosotros: para acompañarlas en esa ilusión de bailar, y que ustedes nos acompañen en sueño de enseñarles. Sin embargo, el sueño no termina en la sala de clases, sino que conforma un mundo entero en que reina el ballet, y que nosotros queremos entregarles.

    Con un sentimiento de profundo  orgullo podemos decir, que estamos contentos con lo logrado hasta ahora y muy esperanzados en el futuro.